Si entiendes bien la diferencia entre potencia, energía y velocidad de carga, te ahorras dos errores caros: comprar un cargador sobredimensionado o pensar que un poste rápido siempre rendirá al máximo. Yo voy a ir a lo práctico, porque ahí es donde se toman las decisiones útiles.
La cifra útil no es una sola potencia, sino el encaje entre coche, punto de carga y uso diario
- En casa, lo más habitual es cargar entre 2,3 y 7,4 kW; con instalación trifásica, 11 kW es una opción muy sólida.
- En carga AC pública, 22 kW suena bien, pero muchos coches solo aprovechan 11 kW o menos.
- En DC, la potencia sube a 50-350 kW, aunque el coche no la mantenga de forma constante durante toda la carga.
- El tiempo real cambia por la temperatura, el porcentaje de batería y la curva de carga.
- Para uso diario en España, 7,4 kW suele ser el punto de equilibrio más razonable.
Qué significa realmente la potencia de carga
La clave está en no confundir potencia con energía. Los kW indican la velocidad a la que entra electricidad en la batería, mientras que los kWh expresan cuánta energía almacena esa batería. Dicho de forma simple: los kW marcan el ritmo; los kWh, el tamaño del depósito.
Cuando alguien pregunta cuántos kW carga un coche eléctrico, en realidad suele querer saber dos cosas: cuánto tardará en cargarse y si le basta con la instalación que tiene en casa. Esa duda solo se resuelve si miras tres piezas a la vez: el coche, el punto de carga y el uso real que le vas a dar.
kW y kWh no juegan el mismo papel
Si una batería tiene 60 kWh, no significa que cargue a 60 kW. Puede cargar a 7,4 kW, 11 kW, 22 kW o más, según lo permita el sistema. La confusión es muy común y, sinceramente, es la causa de muchas compras mal planteadas.
El coche también pone límites
No basta con mirar la potencia máxima del cargador. Si el coche solo admite 11 kW en corriente alterna, aunque lo conectes a un poste de 22 kW no va a cargar al doble de velocidad. La electrónica del vehículo, especialmente el cargador de a bordo, decide cuánto puede aceptar.
Con esto claro, ya se entiende mejor por qué la misma batería puede dar resultados tan distintos según dónde la enchufes, y ahí entran en juego los rangos de carga que verás en España.
Los rangos de carga que verás en España
En la práctica, la recarga de un eléctrico en España se mueve en unos escalones bastante reconocibles. El tipo de conector y la potencia disponible cambian mucho entre casa, aparcamientos, centros comerciales y estaciones de carretera, así que merece la pena verlos con orden.
| Potencia | Dónde suele aparecer | Qué esperar | Comentario práctico |
|---|---|---|---|
| 2,3 kW | Enchufe doméstico convencional | Recarga muy lenta, útil como apoyo puntual | Sirve para emergencias o para recorrer pocos kilómetros al día |
| 3,7 kW | Wallbox sencillo o toma reforzada | Recarga nocturna razonable | Es una opción cómoda si no necesitas recuperar mucha autonomía cada día |
| 7,4 kW | Wallbox monofásico | Buen equilibrio entre tiempo y coste | Para mí, es la potencia doméstica más sensata para la mayoría |
| 11 kW | Wallbox trifásico o algunos puntos semipúblicos | Recarga más rápida sin irse a infraestructuras caras | Solo compensa si tu coche la admite y tu instalación lo permite |
| 22 kW | Carga AC pública | Recarga intermedia, muy útil en paradas largas | Muchos coches no pasan de 11 kW en AC, así que no siempre notarás la diferencia |
| 50 kW | Carga rápida DC | Paradas cortas en viaje | Ya cambia la experiencia en autopista, sobre todo si solo necesitas subir al 80% |
| 100-350 kW | Carga ultrarrápida DC | Recargas muy breves para trayectos largos | Solo se aprovechan de verdad si el coche admite esas potencias y la batería está en condiciones favorables |
En España verás sobre todo conexiones Tipo 2 en corriente alterna y CCS2 en corriente continua. No hace falta memorizar el nombre técnico, pero sí entender que el tipo de conector y la potencia disponible van ligados al tipo de carga que puedes esperar.
La siguiente pieza del puzzle es igual de importante: aunque el poste ofrezca mucha potencia, el coche puede limitarla por dentro, y ahí es donde mucha gente se lleva la sorpresa.
Por qué el poste más potente no siempre carga más rápido
En carga AC, el coche depende de su cargador de a bordo, que es la electrónica que convierte la corriente alterna en energía utilizable por la batería. Si ese cargador interno admite 7,4 kW, esa será tu velocidad máxima en AC aunque el poste entregue 22 kW. El punto de carga puede dar más; el coche no lo aprovechará.
La carga en corriente alterna tiene techo propio
Esto se nota mucho en garajes y aparcamientos públicos. El punto de recarga puede parecer muy capaz en la ficha técnica, pero si tu coche solo carga a 11 kW como máximo, el resto de la potencia queda desaprovechada. No es un fallo del cargador: es el límite del vehículo.
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La carga en corriente continua no es lineal
En DC la batería recibe energía de forma más directa, pero tampoco aquí la velocidad se mantiene constante. El BMS, que es el sistema de gestión de la batería, va protegiéndola y modula la potencia según la temperatura, el estado de carga y la química interna. Por eso un coche puede cargar muy rápido del 10% al 60% y mucho más despacio a partir del 80%.
La temperatura también importa más de lo que parece. Una batería fría o muy caliente acepta menos potencia, y eso explica por qué en invierno o tras varios trayectos exigentes la curva de carga puede bajar antes de lo esperado. Si entiendes esto, ya no compararás cargadores solo por su cifra máxima, sino por el comportamiento real en el tramo que te interesa.
Qué potencia instalaría yo en casa
Para uso doméstico, yo no empiezo preguntando “¿cuánta potencia máxima puedo poner?”, sino “¿cuántos kilómetros recorro al día y cuánto tiempo tengo el coche parado?”. Esa pregunta cambia bastante la respuesta. En una vivienda española, la recarga nocturna es la norma, y eso hace que muchas veces 7,4 kW sean más que suficientes.
| Situación real | Potencia que tiene más sentido | Por qué |
|---|---|---|
| Pocos kilómetros diarios y coche aparcado muchas horas | 2,3-3,7 kW | Puede bastar si no te importa una carga lenta y constante |
| Uso diario normal con recarga nocturna | 7,4 kW | Es el mejor equilibrio entre coste, tiempo de carga y simplicidad |
| Más de un coche eléctrico o batería grande | 11 kW | Da margen real si tienes instalación trifásica y el coche lo soporta |
| Querer 22 kW en vivienda | Solo casos concretos | Solo compensa si coche e instalación lo aprovechan de verdad; en una casa estándar suele sobrar |
Si tienes una potencia contratada ajustada, una buena instalación con gestión dinámica de carga puede marcar la diferencia. Ese sistema reparte la energía disponible entre la vivienda y el coche para evitar saltos de potencia. En la práctica, te permite cargar sin disparar la factura ni tener que pensar cada noche si el horno, la lavadora y el coche pueden convivir.
Mi criterio es bastante claro: para la mayoría de conductores, 7,4 kW en casa resuelve el día a día sin complicarse. 11 kW ya entra en terreno de usuario exigente o instalación más preparada. Y 22 kW domésticos, salvo casos muy concretos, suelen ser más una cifra bonita que una necesidad real.
Con la potencia elegida más o menos aterrizada, toca pasar a la pregunta que de verdad te ayuda a decidir: cuánto tardará en cargar tu coche en la vida real.
Cómo calcular el tiempo de carga sin llevarte sorpresas
La cuenta básica es sencilla: tiempo aproximado = energía a reponer en kWh / potencia útil en kW. Luego conviene añadir un margen porque hay pérdidas, porque la carga no es perfectamente constante y porque el último tramo suele ir más despacio.
Si quieres pasar del 20% al 80% en una batería de 60 kWh, estarás reponiendo 36 kWh. Con esa base, las cifras orientativas quedarían así:
| Potencia | Tiempo aprox. para reponer 36 kWh | Lectura práctica |
|---|---|---|
| 3,7 kW | 10-11 horas | Vale para cargar durante la noche si no haces muchos kilómetros |
| 7,4 kW | 5-6 horas | Es la cifra que mejor encaja con la mayoría de rutinas domésticas |
| 11 kW | 3,5-4 horas | Muy cómoda si tienes trifásica y un coche compatible |
| 22 kW AC | 2-2,5 horas | Solo si el coche aprovecha esa potencia; muchos no lo hacen |
| 50 kW DC | 40-60 minutos hasta el 80% | Ya hablamos de una parada de viaje, no de una espera larga |
La precisión empieza a empeorar cuanto más te acercas al 100%. Ese último tramo carga más despacio para proteger la batería, así que yo siempre recomiendo pensar en rangos como 20-80% o 10-80% antes que obsesionarse con el llenado completo. Si el coche está pensado para viajar, esa ventana suele ser la más útil.
Y una vez entiendes el tiempo real, aparecen los errores de comparación más habituales, que conviene dejar claros para no pagar de más ni esperar milagros donde no los hay.
Los fallos más comunes al elegir un cargador
Hay varios errores que veo una y otra vez cuando alguien compra o compara puntos de recarga. No son fallos dramáticos, pero sí lo bastante caros como para evitarlos desde el principio.
- Confundir kW con kWh: no es lo mismo velocidad que capacidad.
- Suponer que más kW siempre significa más rapidez: si el coche limita la carga, el poste no manda.
- Ignorar si la vivienda es monofásica o trifásica: eso cambia mucho el techo real de carga doméstica.
- Comprar un wallbox de 22 kW para un coche que solo admite 7,4 u 11 kW: pagas más por una capacidad que no vas a usar.
- Mirar solo la potencia pico en DC: en carretera importa mucho la curva de carga y no solo el número de la ficha.
- Cargar siempre al 100% por costumbre: si no lo necesitas, suele ser mejor moverse en franjas intermedias.
El detalle que más suele sorprender es el segundo: un punto de carga “muy potente” puede comportarse de forma bastante normal si el coche no le deja pasar de cierto límite. Por eso yo prefiero hablar de compatibilidad real y no solo de cifras llamativas.
Con todo esto sobre la mesa, la decisión final se vuelve bastante más clara y, en la mayoría de casos, bastante menos dramática de lo que parece al principio.
La regla que yo aplicaría antes de pagar más por un wallbox
Si tuviera que resumirlo en una sola decisión práctica, yo miraría tres cosas antes de gastar más: cuánta energía recupero cada día, cuántas horas tengo el coche parado y qué potencia acepta de verdad el vehículo. Si esas tres piezas encajan, no necesitas complicarte más.
- Si cargas siempre de noche y haces una rutina normal, 7,4 kW suele ser suficiente.
- Si tu coche admite 11 kW y tienes trifásica, esa potencia puede darte más margen sin disparar la instalación.
- Si vives en un piso o tienes potencia contratada ajustada, la carga inteligente vale más que perseguir una cifra alta.
- Si viajas con frecuencia, la clave no está en subir el wallbox doméstico, sino en planificar bien las paradas DC.
Mi conclusión es muy simple: en un coche eléctrico, la potencia correcta no es la mayor posible, sino la que se adapta a tu batería, a tu instalación y a tu rutina. Para la mayoría de conductores en España, 7,4 kW en casa y carga rápida en ruta es la combinación más sensata; todo lo demás ya depende del caso concreto y de cuánto quieras acelerar de verdad la recarga.